Me hablas a las 8:16 para fallarme una vez más,
después yo hablo sin pensar, golpe bajo no intencional,
después comenzamos a reír dando gracias por las memorias.
Luego me doy cuenta en quién piensas más.
Es una noche de pasajes y escenas sin sentido y despierto riendo,
el viaje no ha acabado...
Es el día 2, en el que me topo en la calle con tu competidor más cercano,
nunca vi las señales, ni la hora, ni que era mayo, ni dónde nos pone la mano de Dios a cierta hora como marionetas.
La mente es un arma muy poderosa, pues no quería verte y sí toparmelo a él.